Actividades para conmemorar el día internacional de la mujer

Durante la semana previa y posterior al 8 de marzo se han realizado varias actividades para visibilizar el papel de la mujer en la sociedad de Espera. Para elo se realizó la siguiente actividad:

Las mujeres de mi familia

  1. Piensa en mujeres de tu familia cercanas a ti de diferentes generaciones (hermana, madre, tía, abuela, bisabuela,…
  2. Pregunta a tus familiares sobre cosas que han cambiado a lo largo de la historia reciente en las mujeres de tu familia y compáralas con cómo son en tu día a día.(por ejemplo, mi abuela trabajó en el campo, mi madre fue ama de casa, yo espero trabajar de…).

    Puedes preguntar sobre:

    • Trabajo: edad a la que se empezó a trabajar, trabajos propios de “mujeres” en la época, sueldos,…
    • Sociedad: cosas que estaban mal vistas que hicieran las mujeres, costumbres propias de mujeres, con quién se relacionaban, a qué lugares iban, qué vestían, relaciones sentimentales
    • Educación: estudios realizados
    • Política: presencia de las mujeres en política, derechos sociales,
    • Otros.
  3. Completa una tabla como esta con la información recogida:
    Nombre Nombre Nombre Nombre Nombre
    Fecha nac. Fecha nac. Fecha nac. Fecha nac. Fecha nac.

     

    Cuestión investigada (por ejemplo: Se casó con…)

    … años

    4. ¿Qué cosas han cambiado en los últimos años? ¿Qué cosas te gustaría cambiar para las próximas generaciones?

 

 

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Prezi: La mujer en el Flamenco

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La mujer en el Flamenco: entrevista a María Mezcle

Hoy se celebra en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el Día del Flamenco. Esta fecha coincide con la de la inclusión del arte jondo, hace ahora dos años, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Con motivo de esta conmemoración, queremos seguir evidenciando la importancia de la mujer en el flamenco a través de una entrevista a la cantaora sanluqueña Mª Ángeles Rodríguez Cuevas, más conocida en el mundo del cante flamenco con el nombre artístico de  María Mezcle.  Con tan solo 25 años de edad, ha conseguido hacerse un hueco dentro del mundo flamenco, destacando su participación en  importantes festivales y peñas flamencas de toda la geografía española y por haber ganado multitud de primeros premios nacionales de flamenco y saetas.

Con un disco en el mercado, “María Mezcle” (producido por el reconocido guitarrista flamenco Gerardo Núñez a través de su sello discográfico el “Gallo Azul”), en el que hace gala de los cantes de Sanlúcar, Jerez y los Puertos.

María Mezcle durante su actuación en la Bienal de Flamenco de Sevilla

1. ¿Dé donde le viene el duende flamenco a María Mezcle?

Sin yo saberlo en un principio, ya cantaba y bailaba desde pequeña porque me encantaba, hasta que con el tiempo y el desarrollo de esta carrera, me fui empapando de la historia de mi familia y resultó que ese gusto por el flamenco no venía del aire, ya que mi bisabuelo materno fue cantaor: Juan Ortega Gómez “El Mezcle”, sobrino además de Fernando “El Mezcle” perteneciente a aquella época dorada del flamenco de finales del siglo XIX. Por otro lado, mi abuelo es primo segundo de la cantaora sanluqueña María Vargas.

2. ¿A qué edad comenzaste a cantar flamenco?

Comencé a cantar con 11 años, aunque bailaba desde los 6 años. Siempre me gustó y ¡me sabía mejor las letras que me cantaban para bailar que el propio baile!

3. ¿Cómo fueron tus inicios como artista?

Pues como la gran mayoría, comencé cantando en bodas, fiestas privadas, peñas flamencas y con el tiempo participé en algún festival flamenco. Siempre con muchas ganas e ilusión de aprender cantes nuevos, distintos cantaores, etc., además de acudir continuamente a Jerez para aprender.

4. ¿Qué maestros o maestras de este arte has tenido y qué huellas te han dejado?

Uno de mis pilares principales de aprendizaje ha sido Domingo Rosado, flamencólogo y escritor de Jerez de La Frontera, con quien empecé a dar mis primeros pasos como cantaora. Él me enseñaba las formas y estilos del cante, los cantaores e historia, los quejíos, matices, etc. Él sigue estando muy presente en mi carrera y compartimos ideas, letras, etc.

También fui varias veces a Sevilla con Pepe Cárdenas, cantaor y saetero, quien me enseñó otros aspectos del cante, más concretamente a colocar la voz y utilizarla para el cante sin dañarla.

He aprendido técnicas logopédicas para conocer la respiración necesaria para el canto. Voy desde los 17 años a Cádiz a la consulta de un especialista foniatra, donde también he aprendido a conocer mejor mi instrumento y los cuidados que éste requiere. Para completar del todo esta educación para ser una cantaora profesional, estudié la carrera de Magisterio en la especialidad de música,  con la que he he aprendido otros conocimientos vocales y musicales que me sirven para desarrollarme mejor como cantaora.

5. ¿Quiénes son tus referentes femeninos en el cante flamenco?

Son muchos los referentes femeninos:La Niña de Los Peines, la Paquera de Jerez, Tía Anica La Piriñaca, La Perla de Cádiz, Fernanda de Utrera, La Sallago, María Vargas, Carmen Linares o Mayte Martín entre muchas otras.

6. ¿Te decantas por algún palo en especial? ¿Por qué?

Es realmente difícil elegir sólo uno, pero los clasificaré al menos: los cantes de compás de Cádiz (variedad de cantiñas), la Bulería de Jerez me apasiona y con la Seguiriya siento mi extrema forma de expresión de los sentimientos.

7. ¿Es más difícil siendo mujer hacerse un hueco dentro del mundo del flamenco? ¿Alguna vez te has sentido discriminada?

En los tiempos que corren, por mi experiencia, puedo decir que tenemos las mismas oportunidades. Era de hace unas décadas hacia atrás cuando el machismo era la ideología protagonista en este arte. Nunca me he sentido discriminada ni me han puesto ninguna barrera.

8. ¿Cómo valoras el papel de la mujer en el flamenco?

La mujer en el flamenco siempre ha tenido un papel importante, por no decir relevante e histórico. De hecho, la primera vez que se escribió en la prensa la palabra “flamenco” (referido al arte), hacía referencia a la mujer, en concreto a las “guillavaoras flamencas” a mediados del siglo XIX. La mujer ha dejado un gran imperio histórico al flamenco y sigue haciéndolo, tanto en el terreno del cante como del baile.

9. ¿En qué proyectos te encuentras inmersa en estos momentos?

Lo más importante que tengo entre manos es mi segundo disco, en el que intentaré que haya composiciones mías y colaboraciones especiales. Por otro lado, estaré en el Teatro Calderón de Madrid el próximo 4 de diciembre presentando una obra teatral sobre la Zambomba Flamenca titulada “Andalucía canta a la Navidad”. A primeros de año estaré en la Peña Flamenca “El Duende” de Madrid y más adelante estaré impartiendo un curso de cante en Toronto (Canadá). También iré a Berlín y Zurich a realizar varios conciertos.

10. ¿Cuáles son tus expectativas dentro del mundo flamenco?

Mi mayor ilusión siempre ha sido hacerme con un hueco en este panorama actual y que quede en un rinconcito de la historia del flamenco mi nombre reflejado como cantaora de Sanlúcar. Dar a conocer el apodo de mi familia “Mezcle” y por supuesto, crecer y aprender a nivel profesional y poder llegar a hacer mis propias creaciones musicales e incluso teatrales, con lo cual ya empiezo a atraverme humildemente.

11. Para terminar, me gustaría que contestaras a las siguientes cuestiones en clave femenina:

– Cantaora: Pastora Pavón Cruz “Niña de Los Peines”
– Bailaora: Carmen Amaya
– Letra flamenca: la letra que más me gusta y más actual me la hizo Domingo Rosado dedicada a Sanlúcar de Barrameda y a todos sus cantaores/as y cantada en la Bienal de Flamenco de Sevilla de este año con La Sallago (Cantaora de Sanlúcar, 93 años).

 

Toda la comunidad educativa del IES Castillo de Fatetar te agradece enormemente el habernos concedido de forma desinteresada esta entrevista y te desea la mejor de las suertes en tu prometedora carrera profesional. Sin duda, eres todo un referente para las jóvenes promesas que con tanta ilusión desean abrirse camino dentro del maravilloso arte del flamenco.

La mujer en Roma

Durante esta semana estamos celebrando en el Centro la Semana Cultural, cuya temática central está dedicada a la Antigua Roma, por lo que todas las actividades y talleres programados están relacionados con dicha cultura, como visitas al Museo Arqueológico de Espera, miniolimpiadas, juegos de mesa de la época, entre otros.

Quiero aprovechar este escenario, tan cercano al alumnado en estos momentos, para hacer un recorrido  sobre el papel de la mujer en Roma, además de aportar recursos y enlaces con los que poder trabajar de una forma más minuciosa esta temática con los alumnos y alumnas del Centro.

Ser mujer en la Antigua Roma era muchas cosas menos fácil. Aunque hay que reconocer que tenían fama de grandes luchadoras y emprendedoras.  Conocer la situación de la mujer en Roma nos sirve para evaluar el progreso de nuestra sociedad, de ver hasta donde hemos llegado en el reconocimiento de los derechos de la mujer y el camino que todavía nos falta.

La mujer romana tenía más libertad que en otras civilizaciones, como puede ser la griega,  tiene un papel secundario y siempre estuvo bajo el poder del hombre, ya fuera su padre o su esposo. Las mujeres griegas y romanas jamás poseyeron capacidad política, no eran miembros de la polis en sentido pleno. Asimismo, su capacidad de obrar estuvo en mayor o menor medida mediatizada por el poder del hombre.

Durante la infancia, las mujeres libres romanas tampoco recibían la misma educación que los niños, raramente iban a la escuela media y nunca a la superior, aunque algunas alcanzaron un alto nivel cultural gracias a preceptores particulares. Se sabe que muchas recibieron una formación superior y que algunas de ellas se interesaron por disciplinas como filosofía, geometría, medicina y por la anatomía femenina, y sobre todo por las especialidades de obstetricia, ginecología y oftalmología.

En tanto que la mujer griega tenía como principal función repro-ducir biológicamente ciudadanos, siendo los hombres los encargados de su educación; en Roma, el papel de la mujer en la familia y en la sociedad era culturalmente valorado y reconocido: educa a los hijos en los primeros años y le transmite los valores cívicos. Además, participa plenamente junto con su marido en la vida social de la casa; entra y sale libremente, aparece con su marido en las recepciones y banquetes, comparte con él la autoridad sobre los hijos y sirvientes, aconseja a su marido, asiste a los espectáculos públicos y a las fiestas propias de las mujeres casadas. Esta importante función presuponía que las mujeres gozaran de libertad de movimientos, de acceso a la cultura y de vida social. Sirvan como ejemplos Cornelia, la madre de los Gracos o Livia, esposa de Augusto, primer emperador del Imperio Romano y madre de Tiberio.

Cornelia rechaza la corona de Ptolomeo VIII, cuadro de Laurent de La Hyre (Museo de Bellas Artes de Budapest).

Livia Drusilla. Museo Arqueológico Nacional

La mujer romana libre se casaba generalmente entre los trece y los diecisiete años. Una vez dentro de su casa, la mujer ocupaba una posición bastante independiente, sobre todo en época imperial, cuando se consideró a la mujer como propietaria de los bienes que ella había aportado al matrimonio. Así era lógico que las mujeres empuñasen con frecuencia las riendas de la casa, mandando en ellas más que el marido e incluso sobre él.

El matrimonio romano podía constituirse de dos formas jurídicas:

  • El antiguo Conventio In Manum, en el que el padre de la novia cedía a su futuro yerno la propiedad de su hija.
  • El Sine Manu, (sin dote) en el que la joven continúa siendo propiedad del padre y el marido solo recibe el usufructo. Si comete adulterio, por ejemplo, el padre puede matarla aunque haya sido perdonada por su marido.

Las mujeres peor paradas en Roma eran las esclavas, que eran consideradas como objetos y personas sin derechos. Además de tener los peores trabajos, como cocineras, peluqueras, empleadas domésticas o costureras, también debían complacer a sus dueños en sus relaciones extra matrimoniales. Tampoco podían casarse, aunque sí podían unirse a otro esclavo, unión denomi-nada contubernium. Este tipo de unión no tenía ningún tipo de reconocimiento legal y debía ser consentida por el amo, que en cualquier momento podría disolverla.

Enlaces interesantes para trabajar este tema con el alumnado:

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El papel de la mujer en la Constitución de 1812

En el día de hoy, 19 de Marzo, se conmemora el Bicentenario de la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812, más conocida como “La Pepa” y nuestro primer texto constitucional.

La Constitución de 1812 representa el primer paso dado por España hacia la libertad y la democracia. Sin embargo, pese a los debates iniciados durante el siglo XVIII sobre la capacidad intelectual de las mujeres y el papel que éstas ejercieron en la nueva sociedad, la llegada de los principios liberales a Cádiz excluyó de forma sistemática cualquier participación ciudadana de lo que entonces se conocía como el “bello sexo”. La diferencia entre los cuerpos femenino y masculino acabó atribuyendo a cada uno de ellos distintas capacidades, legitimando a partir de una diferencia estrictamente biológica, lo que llamamos el sexo, una desigualdad de carácter social y cultural, es decir, el género.

Las mujeres del siglo XIX, tenían como único oficio el matrimonio, y para ello se las educaba. La mujer gaditana en el siglo XIX, al igual que acontecía en el resto de  España, estaba relegada a ocupar un papel secundario dentro de la vida social, económica, cultural y política, debido principalmente a que la educación que recibía consideraba que la mujer tenía reservado un lugar propio, y que éste se ceñía únicamente al ámbito familiar. En este sentido, se consideraba que una mujer estaba bien formada y cumplía a la perfección con su rol social, simplemente con saber leer y escribir, tener breves nociones de literatura e historia y saber de otras materias, más vinculadas a lo doméstico que al nivel intelectual.

La exclusión de la mujer en la vida política del Cádiz de las Cortes fue tan radical que ni siquiera fue reconocida como ciudadana en la Constitución. Por este motivo, muchas de las gaditanas, sobre todo aquellas de alto nivel cultural, optaron por organizar tertulias literarias y políticas al margen de las protagonizadas por los hombres. El café Apolo o la Plaza de San Antonio fueron fieles testigos de estas congregaciones que se organizaban después del almuerzo. Éstas, por lo general, se organizaban en torno a la figura de una mujer de gran preparación cultural que moderaba las conversaciones y era la anfitriona de la velada. Dos de las tertulias femeninas más populares fueron las de Margarita López Morla y Frasquita Larrea.

Margarita López Morla

Frasquita Larrea

También destacarán periodistas como Carmen Silva y María Manuela López de Ulloa, traductoras como María Magdalena Fernández de Córdoba, la marquesa de Astorga, entre otras, que desarrollaron una lucha continuada para poder expresar sus ideas políticas, sin dejarse avasallar por las críticas de algunos de sus colegas masculinos.

La importancia de estas tertulias organizadas con mano femenina fue tal que incluso Benito Pérez Galdós las retrata en algunos pasajes de sus famosos Episodios Nacionales.

Hacia mediados de siglo, las tertulias dejaron de ser tan populares y descendieron en número y en calidad con respecto al esplendor que alcanzaron en el Cádiz de las Cortes.


I want to (Yo quiero)

Video elaborado en Nueva York, en el que a través de los ojos de unas niñas inocentes, se pueden ver las injusticias que todavía hoy en día se están cometiendo a mujeres y niñas en el mundo.

Campaña 8 de Marzo 2012 “Apuesta por la Igualdad”

El 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, se ha convertido en una jornada de reflexión sobre el largo camino que las mujeres han tenido que recorrer para ver reconocidos sus derechos. En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona.

En España, el primer 8 de marzo se celebró en 1977, una fiesta que el movimiento de mujeres aprovechó para plantear sus problemas en el terreno laboral. Un año más tarde, en 1978, la Constitución Española reconoció la igualdad ante la ley entre hombres y mujeres, como uno de los principios del ordenamiento jurídico.

El Instituto Andaluz de la Mujer lleva 23 años conmemorando el 8 de Marzo y recordando que la igualdad comienza en nuestras aulas. Desde entonces viene realizando campañas de sensibilización orientadas al ámbito educativo consistentes en la edición de materiales que tienen como objetivos reflexionar, trabajar e investigar en los centros educativos sobre la contribución de las mujeres a la sociedad y recordar la situación de discriminación y violencia que todavía sufren muchas mujeres.

Este año el lema de la campaña es “Apuesta por la igualdad”.

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